US Open 2026: Influencers generan polémica en el tenis
El auge de los influencers en el US Open
El torneo de tenis de Nueva York ha duplicado el número de credenciales para creadores de contenido, pasando de unas 50 a unas 100, con la intención de captar nuevas audiencias a través de plataformas como TikTok, YouTube e Instagram. Sin embargo, la presencia de estos “influencers” ha desencadenado una serie de quejas por parte de jugadores y organizadores.
El ruido y la falta de respeto
Durante el partido de Naomi Osaka contra Anastasia Zakharova, un grupo en un palco de lujo comenzó una sesión de fotos con luces y móviles, generando ruidos que interrumpieron el juego. El juez de silla Kader Nouni interrumpió el partido y pidió que el público se sentara. Osaka expresó su preocupación, subrayando la necesidad de respetar la etiqueta deportiva y la importancia de que los influencers se informen antes de asistir.
Comentarios de las jugadoras
Jessica Pegula fue aún más crítica: afirmó que la presencia de los influencers “es irrespetuosa” porque distraen a los jugadores que “están tratando de competir”. Mientras tanto, el francés Adrian Mannarino se quejó del olor a marihuana que, según él, “huele a zoológico” y afecta las condiciones del juego. Estos comentarios evidencian que la queja no es un fenómeno aislado, sino una preocupación compartida entre los competidores.
Conflicto entre promoción y disciplina
Si bien la USTA justificó la expansión de la presencia de contenido digital como una estrategia de marketing, algunos jugadores consideran que la organización ha perdido el control del ambiente. Además, se señala que en el incidente con Osaka los participantes en el palco no tenían credenciales oficiales, a diferencia de otros creadores que sí las poseían. Esta contradicción sugiere que la gestión de la acreditación necesita mayor claridad.
Otras quejas y la imagen del torneo
El olor a marihuana y la presencia de “zoo de influencers” han hecho que algunos observadores describan la experiencia como “un zoológico” con “habla, comida y risas en todo momento”. Este ambiente contrasta fuertemente con la expectativa de silencio y concentración que exige el tenis, creando un debate sobre si la política del torneo está alineada con el espíritu del deporte.