Hamilton brilla en Monza con su F40 'unicornio
El F40: un sueño convertido en realidad
El siete veces campeón del mundo, Lewis Hamilton, llegó a Monza vestido de rojo, pero esta vez no con un SF-26 sino con el icono de la historia automovilística: la Ferrari F40. La pieza, que había permanecido guardada durante más de treinta años, sólo había recorrido 69 km entre Maranello y el hogar del anterior propietario, y la puerta del copiloto nunca había sido abierta. Para Hamilton, que siempre ha expresado su admiración por los coches legendarios, el vehículo representó “un sueño hecho realidad” y la culminación de años de búsqueda de una unidad auténtica.
Una restauración que guarda la esencia
Tras la compra, la F40 fue trasladada a Maranello, donde los expertos de Ferrari llevaron a cabo una restauración meticulosa. Se conservaron la mayor parte de los componentes originales, y el coche quedó listo para volver a la carretera con su carrocería repintada y el motor en perfecto estado de funcionamiento. Una curiosidad surgió durante la restauración: el motor llevaba el número 44 impreso en su chasis, el mismo que identifica a Hamilton en la Fórmula 1. El piloto comentó que jamás había conocido este detalle antes de la compra, pero la coincidencia añadió un toque simbólico a la historia.
Monza, el escenario y la reacción
El 4 de septiembre, el Gran Premio de Italia se celebró con la presencia de Hamilton sobre su F40 restaurado. La aparición fue un espectáculo fotográfico: el coche rojo brilló bajo las luces del circuito, mientras los aficionados y las redes sociales reaccionaban al instante. El piloto, con un traje oscuro y sombrero a pesar del calor, explicó que el vehículo había sido “el coche de sus sueños” desde su infancia y que quería “tener uno con pocos kilómetros y con historia”.
El gesto no solo mostró la pasión de Hamilton por la velocidad y el legado de Ferrari, sino que también destacó la calidad de la restauración y la rareza de encontrar un ejemplar tan auténtico. Los expertos en