Riazor se tiñe de naranja para protestar ante Elche
Una protesta visual y sonora en Riazor
El 18 de agosto de 2026, cuando el Deportivo de La Coruña enfrentó al Elche en la Primera División, la grada de la Maratón Inferior se transformó en una ola naranja. La iniciativa, liderada por la Federación de Peñas Deportivistas y respaldada por el grupo ultras Riazor Blues, buscaba visibilizar la creciente tensión entre la afición y la directiva por las nuevas condiciones aplicadas a los abonados de esa zona del estadio.
Contexto de la protesta
El club ha introducido un incremento significativo en el precio de los abonos de la Maratón Inferior y ha impuesto restricciones que impiden la transferencia de abonos a otros sectores. Además, el recinto ha sido despojado de asientos de abonado para la creación de ocho áreas VIP, lo que afecta a más de 4.000 aficionados que normalmente ocupan ese espacio. Los seguidores consideran que estas medidas constituyen un trato discriminatorio y una forma de “prisión” para los abonados, comparándolas con la experiencia de Guantánamo.
Plan de acción de los aficionados
El comunicado conjunto de la Federación de Peñas, los Riazor Blues y los Old Faces estableció tres líneas de protesta:
- Respuesta visual: vestir de naranja en todo el estadio, con camisetas distribuidas a cinco euros en las inmediaciones del recinto.
- Protesta sonora: interrumpir la animación habitual entre los minutos 40 y 45 del partido, cantando consignas como “Marathón, solución” y “Aquí están los delincuentes”.
- Consumo cero: abstenerse de comprar bebidas o alimentos durante el encuentro.
El color naranja, lejos del tradicional blanquiazul del Deportivo, se convirtió en un símbolo de dignidad y protesta que se reflejó tanto en la audiencia presencial como en la retransmisión televisiva.
Respuesta del club y la prensa
El presidente del club y la dirección de prensa se mostraron evasivos ante las preguntas de los periodistas. Durante la zona mixta, un portavoz declaró que las preguntas sobre el “ambiente del estadio” eran “inapropiadas”, mientras que otro intento de entrevista fue silenciado. Esta actitud ha sido interpretada por la afición como un intento de censurar la cobertura mediática de la protesta.
Impacto y repercusión
El 1-1 entre el Deportivo y el Elche terminó en un empate, pero la verdadera victoria se dio en la expresión de la afición. La imagen de una Riazor teñida de naranja se difundió rápidamente en las redes sociales, generando debate sobre los derechos de los abonados y las prácticas de gestión de la directiva.
Contradicciones y controversias
Mientras la mayoría de las fuentes coinciden en la existencia de la protesta y su naturaleza visual, algunos reportajes mencionan que la grada permaneció en silencio durante la mayor parte del partido, sin que se cantara. Esta discrepancia puede deberse a la variabilidad en la participación de los seguidores y al hecho de que la protesta sonora se centró específicamente en el intervalo entre los minutos 40 y 45.
En conclusión, la jornada contra el Elche se transformó en una plataforma de protesta organizada, con la afición de la Maratón Inferior mostrando su descontento de forma coordinada y visible. La respuesta del club, marcada por la falta de transparencia y la censura mediática, solo ha reforzado la demanda de diálogo