Murió Michel Pineda, leyenda del Espanyol
El legado de Michel Pineda
Michel Pineda Uzaeta, apodado Monsieur por su doble nacionalidad, ha dejado de brillar en el fútbol español. Nacido el 9 de junio de 1964 en Gien, Francia, de ascendencia española procedente de Vitoria, el exdelantero falleció a los 62 años en Andorra, víctima de un infarto. Su trayectoria, marcada por su carácter y su capacidad goleadora, sigue viva en la memoria de los pericos y de los cántabros.
Carreras en dos continentes
Pineda inició su profesionalismo en Auxerre (1981‑84) donde, a los 20 años, marcó 14 goles en la Primera División de Francia, cifra que repitió dos años después. En 1984 se trasladó al Espanyol, donde permaneció hasta 1990, sumando 233 partidos y 73 goles en todas las competiciones. Estas cifras superan el registro de 191 partidos y 51 goles que aparece en algunos reportes, lo que evidencia la disparidad entre las fuentes.
En 1990 regresó a Francia para jugar en Toulon hasta 1993, antes de regresar a España. En la temporada 1992‑93, con el Racing de Santander, marcó el gol que consiguió el ascenso a la Primera División y, de forma inadvertida, envió al Espanyol a la segunda categoría. Los últimos años de su carrera estuvieron en Lleida y Alavés (1993‑96), donde culminó su trayectoria profesional.
Logros y momentos memorables
- Eurocopa Sub‑21 1986: campeón con la selección española.
- Juegos Olímpicos 1988: representante de España en Seúl.
- Copa de la UEFA 1988: protagonista del Espanyol que llegó a la final contra el Bayer Leverkusen, anotando tres goles en el torneo.
Su reputación como jugador apasionado y entregado quedó cimentada en el corazón de los aficionados sarrienses. Años después, el gol en el Racing lo convirtió en figura polémica para los pericos, pero nunca perdió su cariño por el club.
Una vida marcada por la pasión futbolística
El 24 de octubre de 2026, la comunidad del fútbol español se reunió en duelo. El Espanyol y el Racing de Santander publicaron tributos en sus redes sociales, destacando su compromiso con la camiseta y la entrega en el campo. Los comentarios de los excompañeros resaltan la personalidad de Michel: “Un delantero que entregó su piel y su corazón por el juego”, reflejando la profunda conexión que mantuvo con sus seguidores.
El legado de Pineda trasciende los números. Su historia demuestra cómo un jugador puede dejar huella tanto en el éxito como en la tragedia del fútbol.