Morante de la Puebla: de la crítica en Mérida a la convocatoria en Zaragoza
Morante de la Puebla y la Corrida Romana de Mérida
La Corrida Romana que se celebró en la plaza de Mérida el pasado viernes resultó más una curiosidad que un espectáculo taurino de calidad. Con apenas cuatro toros y la puesta en escena de espadas “vestidas de goyesco”, la noche quedó marcada por la falta de convocatoria y por la crítica de los aficionados.
El propio Morante de la Puebla recibió el toro número 72 de la ganadería de Álvaro Núñez en una faena que, según los reportes, quedó marcada por la falta de fuerza del animal y por la escasa puesta de mano del torero. Se describió su intervención como “poco eficaz” y “pérdida de oportunidades”, culminando en una estocada que, aunque correcta, dejó al público con una impresión de frialdad y de un toreo sin el “cielo de las plazas”.
Esta valoración contrasta con la descripción de otras fuentes que destacan la técnica de Morante, señalando su control y sus “tandas excepcionales” en el tercio de muleta. La discrepancia se debe en parte a la diferencia entre la percepción del público y la evaluación de los medios especializados.