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Protesta naranja en Riazor por las condiciones de Marathón Inferior

Protesta naranja en Riazor por las condiciones de Marathón Inferior

La raíz del conflicto: nuevas condiciones para Marathón Inferior

El regreso del Deportivo de A Coruña a Primera Sección ha quedado marcado por un debate que se centra en la grada Marathón Inferior. Con un aumento del abono tras el ascenso, el club anunció, el 7 de julio, un conjunto de once normas de identificación y comportamiento que exige renovación presencial y controles de identidad. Los socios, especialmente los pertenecientes a Riazor Blues, Old Faces y la Federación de Peñas, perciben en estas medidas una forma de tratamiento diferencial y han manifestado su descontento a través de protestas.

La protesta en la grada: un manto naranja que silenciaba el estadio

En el partido contra el Elche, la grada Marathón Inferior se pintó de naranja. El color, elegido por la Federación de Peñas Deportivistas y apoyado por Riazor Blues, simboliza la frustración de los abonados y su rechazo a lo que consideran un régimen restrictivo. Los asistentes permanecieron en silencio durante la mayor parte del encuentro; solo en los minutos 40 a 45 se escuchó el clamor de los hinchas por una solución. El ambiente resultante se describió como “divorcio total” y “gritos de ‘Depor sí, Abanca no’”, marcando una fuerte tensión social en el inicio de la temporada.

Respuesta del club: flexibilización y opciones para los abonados

En medio de la controversia, el RC Deportivo comunicó una serie de cambios destinados a atender las demandas sin perder el espíritu de Marathón Inferior. Se han abierto dos vías para los titulares de abonos que no puedan asistir:

  • Cesión: el abonado cede su localidad a otra persona, quien debe identificarse presencialmente y aceptar las condiciones vigentes; recibirá una entrada personal e intransferible.
  • Liberación: el titular libera el asiento y, si el club lo vende, recibe el 50 % del importe en saldo MoeDéiro.

Estas medidas, implementadas de manera presencial en las taquillas, buscan mantener el ambiente de animación que la grada aporta al equipo, al tiempo que conceden flexibilidad a los socios.

Tensiones y contradicciones en la percepción de los aficionados

Si bien el club enfatiza que la reforma busca preservar Marathón Inferior como “un espacio de pasión”, los abonados denuncian una percepción de injusticia y una falta de presunción de inocencia. La medida de identificación y las restricciones de renovación presencial son vistas por algunos como una “prisión de máxima seguridad”. Esta diferencia de visión se refleja en las críticas de la prensa local, que resaltan la absencia de la grada en los primeros 40 minutos como indicación de la gravedad del conflicto.

Conclusión: un diálogo pendiente

El episodio ha generado una polarización que pone de relieve la necesidad de un diálogo continuo y transparente entre el club y sus seguidores. La introducción de cesión y liberación demuestra la voluntad del club de adaptarse a las exigencias de los abonados, pero la percepción de discriminación sigue vigente. Para que

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