Cuéllar: cinco novillos completan y un astado lesionado
Encierro de Cuéllar: un recorrido marcado por la disgregación y una lesión
El cuarto de la fiesta de Cuéllar, celebrado el 2 de septiembre de 2026, fue la primera vez que la ganadería Beteta participó en el circuito. A pesar de un desempeño ordenado en el campo, el día se definió por la caída de un astado y la disgregación de la manada en el tramo urbano, dejando al público con una experiencia poco satisfactoria.
Comportamiento en el campo: orden y resistencia
Desde el portón de los corrales, a 5 km del centro, los novillos de Beteta se movieron compactos y sin dificultades. El recorrido por los pinares cuellaranos, territorio arenoso al que los toros están acostumbrados, se desarrolló sin incidentes. Los caballos mantuvieron el control, logrando que la manada llegara intacta al embudo. En este tramo, la ganadería demostró su buena preparación, con toros de gran resistencia física.
El embudo y las calles: disgregación y peligro
Al llegar al embudo, la manada se partió: dos animales se quedaron a un lado mientras cuatro se desplazaron hacia el otro carril. Esta