Riazor se tiñe de naranja en protesta contra la gestión del Dépor
Protesta visual y sonora en Riazor
El 17 de agosto de 2026, cuando el Deportivo de La Coruña dio la vuelta a la Primera División con un empate 1‑1 ante el Elche, las gradas se llenaron de un vibrante color naranja. La iniciativa, impulsada por la Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces, buscó visibilizar la descontento de los aficionados frente a las nuevas condiciones de abonos en Marathon Inferior.
Motivo: condiciones de abonos y discriminación
La protesta surge tras la subida de precios y las restricciones impuestas a los abonados de la zona más concurrida del estadio. Los colectivos denuncian que la normativa “es abusiva, discriminatoria y vulnera los derechos fundamentales” de los más de 4.000 aficionados que se concentran allí. Para marcar la diferencia, los organizadores ofrecieron camisetas de protesta a cinco euros con el lema “Prisioneiro, portas 6‑9‑11” en el frente y “Cárcere Marathon” en la espalda, simbolizando la sensación de cárcel que perciben los seguidores.
Reacción del club y tensiones en la zona mixta
A medida que el color naranja se propagaba por la grada, la dirección del club se mantuvo firme y negó responder a preguntas de prensa sobre la movilización. En la zona mixta, el jefe de prensa interrumpió dos preguntas dirigidas al capitán Ximo Navarro sobre el conflicto, justificando la acción con la frase “esa pregunta no procede”. El tono de la reunión mostró un claro desacuerdo entre la afición y la directiva.
Detalles del evento
Los planificadores de la protesta combinaron una manifestación visual y una sonora:
- Visibilidad: la totalidad de las gradas, especialmente Marathon Inferior, se vistió de naranja para que el mensaje fuera transmitido también a través de la transmisión televisiva.
- Silencio y sonido: se acord