El Angliru se vuelve más extremo: la Vuelta evalúa gravel
El reto del Angliru y su futuro en la Vuelta
El Angliru sigue siendo el ícono de la escalada más exigente del ciclismo mundial. Su inclusión en la Vuelta a España en 1999, gracias a la apuesta de José María Jiménez y la organización de AS, marcó un hito que ha mantenido al público y a los corredores al filo de la emoción. Hoy, la organización de la Vuelta, bajo la dirección de Javier Guillén, está considerando una nueva variante que podría convertir al puerto en algo aún más desafiante: la introducción de tramos de grava o sterrato antes de las famosas rampas.
Propuestas de expansión del trazo
Dos alternativas principales se han presentado a la organización:
- Grava desde Muriellos: un tramo de unos 4 kilómetros que mezcla hormigón y tierra, que se uniría en la curva de Llagos con la subida tradicional. Esta opción mantiene el recorrido actual en su parte final, pero añade una fase de terreno irregular justo antes de las secciones más empinadas.
- Grava cerca de Llagos: dos sectores de grava de aproximadamente 3 kilómetros cada uno, colocados cerca de la localidad de Llagos. Según la propuesta, quedarían menos de cinco kilómetros hasta la cima, con los escabrosos ascensos de Los Picones y Cueña les Cabres (21.5 % y 23.5 % respectivamente) tras la fase de grava.
Ambas propuestas comparten el objetivo de elevar la exigencia física y estratégica, manteniendo la seguridad y el espectáculo. Javier Guillén ha señalado que la organización estudia la viabilidad de estas ideas con su equipo técnico y que cualquier cambio deberá ser prudente.
La Vuelta femenina y la huella del Angliru
La última edición de la Vuelta femenina (2026) también dejó su huella en el puerto. Paula Blasi se convirtió en la primera española en conquistar la clasificación general, tras un épico descenso que culminó con la etapa ganada por la suiza Petra Stiasny. Este final en el Angliru reforzó la idea de que el puerto no solo es un desafío